«La soberanía no es un concepto abstracto ni una trinchera ideológica; es la capacidad que tiene una nación libre de determinar su propia estrategia de paz, protegiendo a su pueblo sin someterse a las urgencias ni a los calendarios electorales de potencias extranjeras.»
Tensión diplomática en el marco del calendario electoral estadounidense
A pocos días de las elecciones intermedias del 3 de noviembre en Estados Unidos, la relación bilateral entre México y Washington enfrenta un nuevo episodio de tensión política y diplomática. Reportajes recientes de la prensa internacional, encabezados por The New York Times, revelan que la administración del presidente Donald Trump ha intensificado las gestiones para que México admita una presencia operativa más directa de agentes y fuerzas de seguridad estadounidenses contra los cárteles dentro de nuestro territorio nacional.
La entrega de un memorándum con estas propuestas no es un hecho aislado. Ocurre en un momento donde la coyuntura política en el país vecino presiona por resultados inmediatos que puedan ser mostrados a su electorado antes de la renovación del Congreso estadounidense.
Frente a esta presión, es indispensable hacer un análisis sereno pero firme: las prioridades de seguridad y la tranquilidad de las familias mexicanas responden a las necesidades de nuestro pueblo, no a los plazos de las campañas electorales de Washington.
La firme postura y el liderazgo de la Presidenta Claudia Sheinbaum
Ante este escenario, la actuación de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha sido contundente, madura y de un profundo patriotismo. Con rigor de Estado y apego irrestricto al orden constitucional, la Presidenta ha dejado en claro que el Gobierno de México no aceptará la intervención ni la subordinación de nuestras fuerzas armadas o instituciones a mandos extranjeros.
La postura de la Dra. Claudia Sheinbaum resalta por su equilibrio estratégico:
* Coordinación sí, subordinación no: México defiende y practica la cooperación internacional sobre la base del respeto mutuo, el intercambio de inteligencia y la acción coordinada.
* Mecanismos soberanos de actuación: La Presidenta ha respaldado el modelo de operativos espejo, en los que cada nación actúa con plena efectividad dentro de sus respectivas fronteras, protegiendo sus atribuciones y la soberanía de su territorio.
* Apego a la Carta Magna: Se rescatan los principios rectores del artículo 89 constitucional —autodeterminación de los pueblos y no intervención— garantizando que cualquier entendimiento bilateral se dé en el marco de la transparencia y la legalidad.
La Presidenta Sheinbaum le demuestra al mundo que México es un socio estratégico y un vecino responsable, pero también una nación digna con un gobierno firme que no cede ante chantajes ni presiones coyunturales.

Responsabilidad compartida: Tráfico de armas y causas profundas
El combate al crimen organizado exige resultados, pero debe ser un compromiso equitativo y bilateral. Si Washington exige mayores acciones contra las estructuras criminales, debe actuar con la misma determinación para detener el flujo ilegal de armamento que ingresa desde su país hacia nuestras comunidades.
Informes oficiales del propio gobierno estadounidense (GAO) confirman que aproximadamente dos terceras partes de las armas aseguradas en México provienen de redes de contrabando origen estadounidense. Una estrategia binacional sincera no se reduce al despliegue militar en suelo mexicano; requiere que EE. UU. asuma su responsabilidad en la reducción de la demanda de drogas, el combate al lavado de dinero y la persecución de los traficantes de armas en su propio territorio.
Por otro lado, la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha refrendado que la paz verdadera se construye atendiendo las causas estructurales: la desigualdad, la falta de oportunidades en el campo y la vulnerabilidad social. El fortalecimiento de las comunidades rurales e indígenas, la inversión productiva y el desarrollo social forman parte del corazón transformador del Estado mexicano.
La función del Poder Legislativo y el camino a seguir
Como representante popular e integrante del Congreso de la Unión, sostengo que la soberanía nacional no se negocia. Corresponde al Poder Legislativo tutelar el cumplimiento de la Constitución, supervisar los acuerdos internacionales y asegurar que toda colaboración fortalezca nuestras capacidades institucionales, respetando el mando nacional y los derechos humanos.
La controversia actual no debe plantearse como una falsa disyuntiva entre combatir al narcotráfico o defender la soberanía. Con la Presidenta Claudia Sheinbaum, México demuestra que ambos imperativos se abordan simultáneamente: combatimos al crimen con inteligencia e instituciones propias, mientras preservamos con dignidad la independencia de la República.
La seguridad de nuestra Patria se construye con responsabilidad, soberanía, justicia y desarrollo.
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El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista y no del periódico que la publica.

