La presencia del gusano barrenador en el municipio de Atlacomulco ha encendido las alarmas entre los productores pecuarios de la entidad. Ante el riesgo de una propagación masiva, ganaderos de la región exigieron a las autoridades el establecimiento de cercos sanitarios permanentes en las plazas ganaderas, señalando que mercados operan actualmente sin revisiones que frenen el avance de esta plaga.
Tras detectarse el brote en la comunidad de El Cielito, la Secretaría del Campo del Estado de México, en coordinación con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), implementó un monitoreo preventivo que incluye la instalación de 50 trampas en puntos estratégicos. Aunque hasta este 12 de marzo no se han confirmado nuevos contagios en la zona norte, las autoridades mantienen bajo estricta vigilancia al ejemplar afectado, cuyo estado de salud se reporta estable.
El avance de la plaga hacia el norte representa un cambio crítico en el mapa epidemiológico estatal. Mientras que durante el inicio de 2026 los casos se concentraban en el sur —específicamente en Tlatlaya, Amatepec, Tejupilco y Luvianos—, el parásito obliga a reforzar la vigilancia en municipios vecinos como Ixtlahuaca, San José del Rincón y Temascalcingo.
La principal preocupación de los productores radica en la movilidad del ganado, pues la mosca responsable del gusano barrenador puede desplazarse hasta 300 kilómetros. Esta capacidad de dispersión, sumada a la operación de al menos ocho plazas ganaderas en la región que carecen de inspección en sus accesos, facilita que animales provenientes de otros estados ingresen sin control sanitario. Si no hay revisión en los mercados, un solo animal infectado puede dispersar la plaga en todo el circuito de comercialización”, alertaron ganaderos.
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