En su reunión del 28 y 29 de enero, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Reserva Federal de Estados Unidos ofreció una radiografía detallada de una economía que sigue creciendo a paso firme, pero que enfrenta un panorama de incertidumbre y riesgos que podrían alterar su trayectoria. Con la inflación aún por encima del objetivo del 2% y un mercado laboral estable, los responsables de la política monetaria optaron por mantener las tasas de interés en un rango de 4.25% a 4.50%, adoptando una postura cautelosa mientras revisan su estrategia de largo plazo.
UNA ECONOMÍA EN EXPANSIÓN CON INFLACIÓN PERSISTENTE
El año 2024 cerró con un crecimiento sólido del Producto Interno Bruto (PIB) real, impulsado por un consumo robusto, ganancias en productividad y un mercado laboral que, aunque menos ajustado que en años anteriores, sigue siendo una fortaleza. La tasa de desempleo se estabilizó en diciembre en un bajo 4.1%, con ganancias mensuales promedio de 170,000 empleos en el último trimestre del año pasado. Indicadores como las vacantes laborales y la rotación de empleados reflejan un mercado equilibrado, lejos de las tensiones inflacionarias de años recientes.
Sin embargo, la inflación sigue siendo un desafío. Según las minutas del FOMC, el índice de precios de gastos de consumo personal (PCE) cerró diciembre en un 2.6% anual, mientras que el núcleo (excluyendo alimentos y energía) se situó en 2.8%. Aunque estas cifras representan un descenso notable desde los picos de 2022, el progreso hacia el 2% se ha desacelerado en el último año. Los datos mensuales recientes muestran avances, especialmente en categorías como vivienda, pero los responsables de política monetaria subrayaron que necesitan más evidencia de una desinflación sostenida antes de considerar nuevos recortes de tasas.
MERCADOS FINANCIEROS: OPTIMISMO CON SEÑALES MIXTAS
En el ámbito financiero, los mercados han reflejado una mezcla de confianza y ajuste. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo subieron entre 15 y 20 puntos básicos desde la reunión de diciembre, tras un aumento de casi 100 puntos desde septiembre de 2024. Este repunte, según el análisis del FOMC, responde a una reevaluación de las tasas reales necesarias para cumplir los objetivos de la FED y a mayores primas de riesgo, en un contexto de incertidumbre sobre la política monetaria y económica.
A pesar de ello, los índices bursátiles se mantuvieron estables, con valoraciones altas y márgenes de crédito corporativo comprimidos, lo que sugiere que las condiciones financieras aún apoyan la actividad económica. El dólar se apreció ligeramente, y las tasas de inflación esperadas a largo plazo siguen ancladas cerca del 2%, según instrumentos como los valores del Tesoro protegidos contra la inflación (TIPS). No obstante, el aumento de las tasas hipotecarias y el endurecimiento de las condiciones crediticias para hogares y pequeñas empresas señalan vientos en contra que podrían frenar el gasto.

PERSPECTIVAS: CRECIMIENTO SÓLIDO CON RIESGOS EQUILIBRADOS
Los participantes del FOMC proyectan que, con una política monetaria adecuada, la economía seguirá expandiéndose y la inflación convergerá gradualmente hacia el 2% para 2027. Factores como el crecimiento moderado de los salarios, expectativas de inflación bien ancladas y una postura monetaria aún restrictiva apoyan esta visión. Además, el optimismo empresarial, alimentado por expectativas de menos regulaciones y posibles cambios fiscales, podría impulsar aún más la inversión.
Sin embargo, esta narrativa positiva no está exenta de sombras. El personal técnico de la FED mantuvo su proyección de actividad económica similar a la de diciembre, con un crecimiento del PIB que cerrará la brecha de producción hasta principios de 2026 y una tasa de desempleo cercana a su nivel natural. Pero la incertidumbre es alta, especialmente por posibles cambios en políticas comerciales, migratorias y fiscales, cuyos efectos son difíciles de cuantificar. El FOMC destacó que estas variables podrían ejercer presión alcista sobre la inflación, un riesgo que consideran inclinado al alza.
RIESGOS EN EL HORIZONTE
El Comité identificó riesgos tanto para el empleo como para la inflación, aunque la mayoría los calificó como ”aproximadamente equilibrados”. En el lado positivo, una regulación más laxa o un consumo más fuerte de lo esperado podrían acelerar el crecimiento. Sin embargo, los riesgos a la baja incluyen un debilitamiento inesperado del mercado laboral, tensiones financieras en hogares de bajos ingresos (evidenciadas por mayores tasas de morosidad en tarjetas de crédito y préstamos para autos) o un endurecimiento excesivo de las condiciones financieras.
En el ámbito financiero, las vulnerabilidades son “notables”. Las valuaciones elevadas en acciones y deuda corporativa, junto con la exposición de los bancos a activos de larga duración y el alto apalancamiento en fondos de cobertura, generan preocupación. El sector inmobiliario comercial (CRE) sigue deteriorándose, especialmente en oficinas y multifamily, aunque hay señales de estabilización. Además, riesgos como ataques cibernéticos y tensiones en el mercado de bonos del Tesoro fueron mencionados como áreas a vigilar.
POLÍTICA MONETARIA: CAUTELA ANTE LA INCERTIDUMBRE
Frente a este panorama, el FOMC optó por mantener las tasas en 4.25% a 4.50%, tras tres recortes previos que redujeron la postura restrictiva. Los miembros enfatizaron que no hay un rumbo predefinido: las decisiones dependerán de los datos económicos, el panorama y la evolución de los riesgos. La mayoría abogó por un enfoque cuidadoso, citando la menor preocupación por el empleo, el aumento de riesgos inflacionarios y la incertidumbre sobre la tasa neutral de interés.
En cuanto al balance, la FED seguirá reduciendo sus tenencias de valores, aunque algunos sugirieron pausar o ralentizar este proceso ante posibles fluctuaciones de reservas por el límite de deuda. También se discutieron estrategias para reinvertir pagos de deuda en bonos del Tesoro, buscando alinear la cartera del SOMA con la composición de la deuda pública.

HACIA EL FUTURO
El FOMC también anunció una revisión de su marco de política monetaria, enfocada en adaptar su estrategia a un entorno económico cambiante tras la pandemia y la inflación global reciente. Con un informe esperado para finales del verano, la FED busca robustecer su enfoque frente a la incertidumbre persistente.
En conclusión, Estados Unidos enfrenta 2025 con una economía resiliente, pero en una encrucijada. El crecimiento sólido y un mercado laboral estable son pilares firmes, pero la inflación persistente, las tensiones financieras y las incógnitas políticas mantienen a la Reserva Federal en alerta. En un mundo donde la certeza es un lujo, la cautela parece ser la apuesta más segura.
*Presidente de la Asociación Mexicana de Gastó Público AC
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