Ya lo cantó el filósofo de la trova Facundo Cabral: “A veces yo me pregunto, cuando no hay pan en la mesa, quién fue el que le dio sombrero a quien no tiene cabeza”. Esta retórica frase viene a cuenta, y le queda como anillo al dedo, al balompié mexicano ¿No me creen?
Pues, no conformes con los paupérrimos resultados obtenidos durante el ya lejano 2022, en donde fuimos a hacer un “papelón” a Qatar, además nos eliminaron de los Juegos Olímpicos París 2024 y del mundial juvenil, tanto femenil como varonil, el “cártel de pantalón largo” sigue como si nada hubiera ocurrido.
Tal parece que nada les han enseñado los años y siempre caen en los mismos errores, tal como lo cantó el también filósofo de la música vernácula, oriundo de Guanajuato, José Alfredo Jiménez.
Digo, si haces las cosas de determinada manera y te salen mal: pero, sigues insistiendo en volver a hacerlas de la misma forma ¿Cómo es que esperas que se obtenga un resultado diferente?
Para el torneo que inicia el día de hoy con los duelos Necaxa vs San Luis en el Estadio Victoria de Aguascalientes y Mazatlán vs. León en el Estadio Kraken, las cosas siguen igual o peor, con todas esas circunstancias que rodean al balompié nacional y que prohíjan la mediocridad.
No hay descenso (y por supuesto tampoco ascenso), lo que ubica a los equipos en su zona de confort. Continúa el “repechaje” en donde califican a la fase final 12 de 18 equipos. “Sesenta mil” extranjeros de medio pelo, que vienen a desplazar a las jóvenes promesas nacionales y que de paso sirven para que promotores y directivos se despachen con la cuchara grande realizando jugosas transacciones. La multipropiedad que le resta credibilidad a nuestro querido deporte. Pero, cuando llegan los fracasos, entonces sí, nos rasgamos las vestiduras.
Y digo que las cosas están peor, porque a esas mentecillas brillantes que controlan el fútbol en México, se les ha ocurrido la sobresaliente idea de restringir los partidos que se transmiten en la pantalla chica, en televisión abierta ¡Unos genios!
¿Qué acaso no se dan cuenta de que la gente está dolida contra el fútbol?, ¿Por qué obligan a los aficionados a tener que pagar por ver los partidos?, ¿No se han enterado de que el horno no está para bollos?, ¿Desconocen que “el fútbol es del pueblo y que a los jugadores profesionales les corresponde elevarlo a la categoría de arte, para devolverlo al pueblo”?
Y lo más grave de todo, tal parece que nadie les ha informado que ya vivimos en un mundo globalizado, en donde, si de pagar se trata, la oferta es amplia y la calidad que se ofrece, teniendo que pagar por ver un partido, es inferior a la que existe en otras latitudes.
Si los aficionados van a desembolsar determinada cantidad, es muy probable que lo hagan para ver: la “Champions” o un Real Madrid vs. Barcelona, en lugar de un “Necaxa vs San Luis”.
En esta primera jornada, de nueve partidos, solamente dos iban por TV abierta y el de Mazatlán ya fue suspendido por los penosos acontecimientos que ocurren en Culiacán.
Hagan el favor, estimados lectores de El Independiente, de preguntarle a un niño o a un joven aficionado ¿A qué equipo le vas?, no se sorprendan si les contesta: “al Manchester United, al City, al PSG o al Bayern Munich”. Y si le vuelven a cuestionar: ¿No, pero de México?, no se extrañen si les responden: “A ninguno, no veo maletas”.
Están matando a la gallina de los huevos de oro. Quedan tres años y medio para que arranque la Copa del Mundo: USA, Canadá, México y es la hora que … no existe proyecto alguno.

