El activismo persistente de la CNTE desde 1978 –casi medio siglo– como organización autónoma al interior del Estado y sus actividades en contra a veces del mismo Estado comprueban la persistencia del fenómeno político que el politólogo Manuel Camacho Solís planteó en 1974 como dilema en la caracterización de la crisis del aparato público: Estado o feudos políticos.
El viejo Estado priista mantuvo su dominio en tanto que administró la gestión de los feudos para la consolidación del propio régimen, pero se metió en una severa crisis de funcionalidad cuando los feudos se salieron del Estado para confrontar al propio Estado. Los feudos políticos se convirtieron –ensayo de Camacho Solís de 1977– en “nudos históricos” del sistema político.
La caracterización de la CNTE como un feudo político en el enfoque Camacho Solís forma parte de la desintegración del poder urbano del Estado y de la desarticulación del grupo gobernante en tanto que revela la debilidad sobre el control de grupos y feudos.
La CNTE fue un feudo heredado por el viejo régimen priista –junto con muchos otros– pero el relevo sistémico de Morena como autodenominada Cuarta Transformación del régimen mexicano no se fijó la prioridad de poner orden en las organizaciones sociales que dependen de decisiones públicas y cada año la Ciudad de México recibe contingentes de la CNTE representan solo una de las 61 secciones que conforman el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación buscando negociaciones contractuales fuera de su espacio porque el titular del contrato colectivo es el SNTE.
A nivel de crisis en la gestión del sistema/régimen/Estado por parte de Morena como estructura de poder del Estado de la 4T, el feudo de la CNTE ha rebasado la capacidad de gestión del nuevo grupo gobernante lopezobradorista y plantea las características propias de una crisis de gestión del Estado.
En el pasado régimen priista, los feudos se administraban políticamente dentro de la estructura corporativa del PRI –la gran propuesta Lázaro Cárdenas en la transformación del partido del Estado en un partido de las estructuras corporativas de clases productivas del Estado–. Morena es un partido de tribus, grupos, organizaciones y movimientos y carece del control de las organizaciones de clase como feudos.
En este contexto, el Estado de la 4T vivirá en permanente crisis de debilidad estructural en tanto que los feudos encapsulen la fuerza del Estado y se coloquen por encima de la sociedad.
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