Tanto el Partido Acción Nacional (PAN) como Movimiento Ciudadano (MC) mantienen marcadas diferencias sobre las alianzas electorales, pero también puntos de coincidencia. El dirigente nacional del partido naranja, Jorge Álvarez Máynez, ha cerrado la puerta a pactar con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) —fuerza con la que sostiene distancias insalvables—, pero no descarta un entendimiento con el blanquiazul si las condiciones lo permiten.
El líder de MC ha sido claro en este criterio: «Con Alito no; con el PAN u otras fuerzas políticas hay que analizar cada posibilidad de alianza». Por su parte, la dirigencia panista, encabeza por Jorge Romero, abrió de nuevo la puerta a los acuerdos con el PRI, a pesar de que en su evento de relanzamiento —celebrado en octubre de 2025— anunció el fin de las coaliciones. El revés en la elección estatal de Coahuila en 2026 —donde el panismo no obtuvo ningún diputado local y quedó por debajo del 3 % de la votación— forzó una rectificación estratégica.
Romero Herrera anunció en septiembre de 2026 que prepara un reglamento para agilizar las alianzas. Al mismo tiempo, inició conversaciones con los comités estatales para determinar en qué entidades es viable competir agrupados. Adelantar la definición de candidaturas mediante la figura de «Coordinador de la Familia, la Patria y la Libertad» facilitó convocar a priistas en los procesos internos panistas de Sinaloa y Nuevo León, por lo que las coaliciones en esos estados avanzan hacia su concreción.
Para Acción Nacional, negociar en las entidades donde existen opciones reales de vencer a Morena requiere evaluar con qué socio conviene acudir a las urnas. En ese escenario adquiere relevancia la postura de MC. El PAN cuenta con la posibilidad de seleccionar a su aliado según la coyuntura regional: mientras en Sinaloa o Nuevo León el PRI representa un respaldo clave, en Campeche Movimiento Ciudadano puede constituir la alternativa más eficaz.
En Chihuahua, el alcalde de la capital y aspirante a la gubernatura, Marco Bonilla, confirmó pláticas con el PRI y MC para formar un frente rumbo a los comicios de 2027. No obstante, el éxito de esa gestión dependerá de sentar a la mesa a dos partidos enfrentados. Incluso en bastiones tradicionales como Aguascalientes o Querétaro, el PAN dispone de margen para definir a su acompañante.
El obstáculo principal radica en la conducción de la dirigencia nacional panista. Tras el anunciado relanzamiento, la dirigencia ha tenido que corregir decisiones e imitar mecanismos de la oposición, sin proyectar la capacidad operativa necesaria para articular negociaciones paralelas o conducir alianzas complejas.
Al inicio del proceso electoral, Jorge Romero prefirió ir a Europa a una reunión en la Fundación Konrad Adenauer. Así sus prioridades.
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